JUNIO-OCTUBRE 2018

VUELTA A LA PENÍNSULA IBÉRICA EN PADDLE-SURF

Circunnavegar los 3.500 kilómetros de costas de la Península Ibérica.

Lugar: Costas de la Península Ibérica.

Salida: 8 de junio de 2017 a las 09:00 horas.

Tiempo de travesía realizado: 141 días.

Recorrido: 3500 kilómetros.

Me he convertido en la primera persona en lograr dar la vuelta a la península en paddle-surf, tras 141 días remando. El 26 de octubre a las 17:00 horas llegué a Portbou (Gerona), final de la expedición, tras recorrer sobre la tabla más de 3.500 kilómetros de costas desde que salí el 7 de junio de Fuenterrabía (Guipúzcoa).

Durante la travesía me enfrenté a jornadas de más de 40 kilómetros remando, que en alguna ocasión llegaron a alcanzar hasta los 64 kilómetros, en las que invertía una media de 7 a 8 horas diarias. Mis días se dividían en dos fases, una primera de 25 a 30 kilómetros, y otra segunda después de comer y descansar, que en los últimos días se vio reducida por la disminución de horas de sol.

Me recorrí todas las costas de Portugal y España pertenecientes a la península, en un reto en el que lo que mandaba era el tiempo. Mi gran enemigo eran los vientos frontales; en cambio cuando iban en tu misma dirección, mi cuerpo actuaba como una vela y me ayuda a avanzar veloz. Con los vientos laterales, me podía permitir remar de lado, aunque progresaba más lento.

Cuando estaba en Torredembarra, cerca de Barcelona, surgieron fuera de todo pronóstico unos vientos desde la mar hacia tierra de hasta 180 kilómetros hora. Fue una experiencia aterradora, volaba todo alrededor. Tuve suerte de encontrarme en tierra, prefiero no imaginarme qué hubiera pasado si me hubiera sorprendido remando.

Según acumulaba kilómetros, también lo hacía el cansancio físico, de los casi cuatro meses sobre la tabla sólo 20 jornadas no salí a la mar por causas climatológicas, tiempo que aproveché para disputar competiciones de paddle-surf que se disputaban cerca de la zona donde me encontraba. Terminaba de remar, miraba el parte de vientos y al día siguiente afrontaba más de lo mismo, pero siempre con optimismo y ganas.

Soy deportista por naturaleza y recopilador de experiencias por inquietud, durante mi “Vuelta a la península Ibérica en paddle-surf” viví complejos momentos: el complicado paso por Estaca de Bares, el vértice más al Norte de Galicia; los acantilados de San Andrés de Teixido, casi 30 kilómetros en los que no había ningún entrante de tierra para parar; el robo de dos de mis tablas en Oporto; la confiscación de otra de ellas por la policía marítima portuguesa, que más tarde pude recuperar; mi difícil paso de el estrecho de Gibraltar o del concurrido Puerto de Algeciras.

Los puertos daban respeto. Ahí toda precaución es poca. Yo y mi tabla éramos insignificantes ante la magnitud de los barcos que entran y salen constantemente. Te pones delante de ellos atento para comprobar su dirección, para tu dirigirte a la contraria. Y a cruzar dedos esperando que te hayan visto.

De esta expedición me llevo también el cariño de las gentes de todas las zonas por las que pasé y de todos los amantes del paddle-surf que me quesieron acompañar por mar. Las imágenes de los pueblos y ciudades costeras de la península serán imborrables de mi mente.

El reto lo realicé con una tabla de paddle-surf hinchable de la marca SPS y en mi bolsa estanca Sea to Summit, siempre llevaba una multiherramienta Leatherman, mi aparato de posición vía satelital para emergencias; un cordino; un frontal acuático y dinero.