JUNIO-JULIO 2016

CÍRCULO POLAR ÁRTICO EN PADDLE-SURF

Primera navegación en solitario en una tabla de paddle-surf hinchable por el Círculo Polar Ártico recorriendo más de 739,7 kilómetros entre Ilulissat y Upernavik en 26 días.

Lugar: Groenlandia y Círculo Polar Ártico.

Salida: jueves 30 de junio de 2016

Recorrido: Distancia entre las ciudades groenlandesas de Ilulissat y Upernavik. 739,7 kilometros.

Tiempo de duración: 26 días, 14 horas, 27 minutos y 30 segundos.

Conseguí ser la primera persona que realiza una navegación en paddle-surf por el Círculo Polar Ártico en el año 2016. Recorrí los 739,7 kilómetros que separan las ciudades de Ilulissat y Upernavik en 26 días, 14 horas, 27 minutos y 30 segundos. Mi velocidad media en movimiento era de 5,7 km/h, teniendo en cuenta que me desplazaba con una carga de 120 kilogramos de peso, entre comida y material.

Conseguí ser la primera persona que realiza una navegación en paddle-surf por el Círculo Polar Ártico en el año 2016.

La tabla de paddle-surf hinchable que utilicé estaba diseñada por mí y fabricada por la marca SPS (Son muy amiguetes míos, anteriormente había confiado en ellos para que desarrollarán la tabla hinchable de paddle-surf con la que uní Madrid con Lisboa por el río Tajo). Tenía 6 metros de longitud y 15 centímetros de grosor. Disponía de varios accesorios, como un timón de dirección o anilla de sujeción del material.

Para que os hagáis una idea de la resistencia de estas tablas, durante la travesía transportaba un total de 60 kilogramos de material: 3 remos, para tener de repuesto; 2 trineos de travesía polar, para los tramos en los que no podría navegar; comida energética y liofilizada Victory Endurance; un sistema de calentar y combustible; ropa de abrigo de Trango World; una tienda de campaña; y hasta una embarcación hinchable de auxilio y sistemas de seguridad.

Me preparé a conciencia para realizar este reto. Hablé con expedicionarios que conocían muy bien Groenlandia y me relataron sus experiencias. Además, conté con el apoyo y la ayuda de mi amigo Javi, de la empresa Arctic Yeti, que prepara viajes a Noruega, Islandia y Groenlandia. Él vive la mitad del año en Groenlandia y nadie mejor que él para conocer el día a día y las necesidades logísticas que iba a tener.

Mi idea inicial era haber salido de Illulisat (Groenlandia), y si las condiciones meteorológicas hubieran sido favorables, tras pasar por Thule, intentar llegar a Alert, a tan sólo 450 kilómetros del Polo Norte.

Mi idea inicial era haber salido de Illulisat (Groenlandia), y si las condiciones meteorológicas hubieran sido favorables, tras pasar por Thule, intentar llegar a Alert, a tan sólo 450 kilómetros del Polo Norte. Hubieran sido un total de 2.800 kilómetros recorridos que yo tenía pensado completar en 2 meses, remando una media de 40 a 50 kilómetros con 10 horas diarias de actividad y teniendo en cuenta un día de descanso semanal.

El deshielo de los glaciares, los vientos en contra, el peso de la carga en la tabla, los mosquitos y las paradas en la costa, dificultaron la expedición desde el inicio. Yo estaba motivado con ganas, sin embargo, me daba cuenta de que el reto no transcurría como debiera. La climatología me obligaba a pasar más tiempo del deseado en la Costa parado por culpa de temporales.

Los escasos nativos que me encontraban me decían que no habían tenido un invierno así nunca, era verano y parecía que iba a entrar ya el invierno cuando este debería ocurrir dos meses más tarde. Toda mi planificación previa de tiempos se truncó y al llegar a Upernavik tuve que tomar la decisión de terminar mi expedición antes de lo pensado, no pudiendo cumplir con mis expectativas. Habían más de 800 kilómetros hasta encontrar el siguiente núcleo de población con medios de transporte. Si entraba antes el invierno, estaría perdido.

También me encontré con problemas con los que no contaba. Al ir la tabla con tanta carga y llevar una quilla de carbono, tenía que localizar bien los lugares donde hacer paradas. Descargar la tabla me podía suponer hasta dos horas de descarga y otras dos de carga después. A veces apostaba por dejarla fondeando, en ese caso tenía que asegurarme de que las mareas no se la llevarían.

Durante el viaje fui muy consciente del cambio climático de nuestro planeta. Cada poco tiempo, oía grandes estruendos y veía como se resquebrajaban bloques de los glaciales. Tenía que ir sorteando trozos de hielo, lo que dificultaba mi avance. Tenía mucho cuidado con no colisionar con ellos y caerme al agua que estaba a menos de 0ºC. Iba preparado con un traje especial que aguanta bajas temperaturas, pero mejor no tener que probarlo.

Fue toda una experiencia, conocí a pequeñas comunidades de groenlandeses, incluso les enseñé a mantenerse sobre una tabla de paddle-surf en el agua. Fue una gran experiencia. Se me quedó la espinita de no poder terminar el reto, pero sé que en un futuro no muy lejano concluiré el desafío.

Fotos