MARZO 2016

ALASKA EN FAT BIKE

Iditarod Trail Invitation, el ultramaratón de invierno en fat bike más largo del mundo con un recorrido de 1.700 kilómetros

Lugar: Ruta Iditarod en Alaska.

Salida: jueves 28 de marzo de 2016.

Recorrido (Realizado por mí): 550 kilómetros.

Tiempo de duración: 8 días.

La ruta Iditarod Trail Invitation es una competición anual que cubre el recorrido desde Anchorage hasta Nome en Alaska, un total de 1.700 kilómetros. La prueba es conocida por tratarse de una modalidad en fat bike de la célebre carrera de trineos tirados por perros en Alaska, Iditarod. La fat bike es una bicicleta con la rueda más ancha que las normales de forma que se adhiere mejor a terrenos con nieve. Yo elegí una Stevens de mis amigos de Macario.

Cuando realicé la expedición, ya conocía el terreno, en 2014 recorrí, tras la salida de la carrera de perros, por la misma ruta el itinerario completo con esquís de fondo y caminando mientras tiraba de mi propio trineo. Pero en esta ocasión, tras 8 días de competición con la fat bike y 550 kilómetros pedaleados, el desgaste físico y un cúmulo de circunstancias me obligaron a tomar esta decisión.

Los tres primeros días de la prueba me posicioné en el octavo y noveno puesto de entre los 16 participantes. A partir de ese momento todo se fue al traste.

Los tres primeros días de la prueba me posicioné en el octavo y noveno puesto de entre los 16 participantes. A partir de ese momento todo se fue al traste: no estaba disfrutando de la experiencia; una antigua condromalacia de mi época de raider resurgió, esta molestia en mi rodilla izquierda me hizo sentirme muy incómodo; a todo esto se unió la elección de la cubierta de clavos de mi rueda, se adhería mucho a la nieve y me costaba mucho avanzar y se salía continuamente de la llanta, al ser más grande. Todo este cúmulo de circunstancias me minaron psicológicamente.

Paraba continuamente en mi camino y el cansancio se hizo notable. Justo una semana antes de la Iditarod Trail Invitation había competido en otra prueba con mi fat bike Stevens en Finlandia que salía de la capital de Laponia, Rovanieni.

La última noche la recuerdo especialmente complicada. Hizo un frío intenso. No pude descansar bien, no tenía ánimo. Por la mañana decidí no continuar en la competición y regresar a la ciudad de McGrath, desde donde disponen de diferentes medios de transporte para gestionar mi regreso.

A pesar de que ya conocía el recorrido por mi expedición de 2014, seguí disfrutando de las impresionantes vistas de los paisajes completamente nevados. Allí en soledad, rodeado de una inmensidad blanca y de silencio, la vida cobra otro sentido. En esta ocasión, me quedé con las ganas de llegar a las minas abandonadas junto al río Yukon, las recordaba como un sitio muy hermoso y las tenía como objetivo de la expedición. No pudo ser.

Cuando te enfrentas a retos de este tipo, eres consciente de que habrá peligros. Yo antes de realizar todas mis expediciones: investigo sobre el territorio, busco y contacto con personas que hayan realizados los retos para que me aconsejen y me entreno físicamente.

Cuando te enfrentas a retos de este tipo, eres consciente de que habrá peligros. Yo antes de realizar todas mis expediciones: investigo sobre el territorio, busco y contacto con personas que hayan realizados los retos para que me aconsejen y me entreno físicamente. Esto no es sinónimo de éxito, siempre hay imprevistos, circunstancias que no están bajo tu control. Yo he aprendido que en estos casos lo mejor es ir muy concentrado y responder rápidamente.

En Alaska se me dio un caso, allí es fácil encontrarse con alces, lo que no imaginaba era que tuvieran tan mal caracter. Una noche, cuando iba sobre la bicicleta me crucé con uno. Rápidamente cogí mi GoPro. Era precioso. El animal me miró, parece que no le hizo mucha gracia que lo grabara y decidió envestirme, tirándome al suelo. Yo salí despedido varios metros, la bicicleta por otro lado y todas mis cosas desperdigadas sobre la nieve. La GoPro tardé varios minutos en encontrarla. Estuve dolorido días. Son las cosas que te sobrevienen y nunca te las imaginas, pero sabes que entran en juego.

Como anécdota, en entornos de nieve con varios grados bajo cero, no utilicéis los dientes para intentar aflojar nudos, se rompen. Así que de este reto volví mellado. Nada que en España no pudiera arreglar un buen dentista. Menos mal.

¿Volver a intentar finalizar Iditarod Trail Invitation con fat bike? Creo que no. Ya conozco el entorno y el recorrido, me apetece hacer nuevos retos y probar nuevos desafíos. Hay tanto por hacer.

¡A tope!

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